La incautación de 978 paquetes de presunta cocaína y el arresto de tres ciudadanos venezolanos, luego de una persecución de unas ocho horas al sur de las costas de Santo Domingo, volvió a poner bajo la lupa la presión del narcotráfico sobre territorio dominicano y la necesidad de sostener una vigilancia permanente más allá del balance oficial de decomisos.
De acuerdo con el vocero de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), Carlos Devers, el operativo se desarrolló por aire, mar y tierra después de detectar una lancha rápida tipo «Go Fast» que se desplazaba hacia aguas dominicanas. Las autoridades interceptaron la embarcación, de 27 pies de eslora y equipada con tres motores fuera de borda de alta potencia, y también ocuparon tres dispositivos GPS, dos celulares, varios tanques de gasolina, documentos y pertenencias personales relacionadas con la operación.
Los arrestados quedaron a disposición del Ministerio Público, mientras que los 978 paquetes fueron remitidos al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) para establecer su tipo y peso exacto. Aunque Devers presentó el caso como un resultado del fortalecimiento operativo y resaltó las cifras de incautaciones registradas en los primeros seis meses del año, el episodio también confirma que estructuras del narcotráfico continúan intentando ingresar al país, un elemento que refuerza la demanda de control sostenido y de rendición de cuentas sobre la eficacia real de la estrategia oficial.
