Iván Ruiz aprovechó un acto en RTVD para presentar los resultados de sus cuatro años de gestión y, al mismo tiempo, dejar sobre la mesa una señal de alerta institucional: que la elección del próximo director del consorcio estatal no dependa del presidente ni del partido de turno. Junto a Ellis Pérez, presidente del Consejo de Administración de la CERTV, mostró la transformación tecnológica de la corporación, la grabación de series, la creación de un instituto de formación, el impulso del concepto de “televisión pública” y nuevas propuestas.
En ese contexto, Ruiz propuso crear un consejo que promueva y elija al siguiente director, mediante una terna y con la condición de que el seleccionado provenga de la industria de la televisión dominicana. También planteó que quien asuma tenga la obligación de dar continuidad a proyectos ya establecidos, como el Instituto RTVD. El planteamiento introduce un contraste directo con el esquema de influencia política que el propio funcionario describió al pedir que se excluya la intervención presidencial y partidaria en una entidad propiedad del Estado.
Aunque aclaró que no dejará el cargo por ahora, Ruiz admitió que los compromisos de sus empresas privadas y la responsabilidad de dirigir el canal le han provocado estrés. Dijo que saldrá cuando sienta que puede soltar “el mango del sartén” con sus ideales y sueños realizados en la televisión estatal. Su intervención, más allá del balance de gestión, deja abierta una discusión de fiscalización sobre cómo el gobierno dominicano administra sus medios públicos y bajo qué reglas se protege su independencia frente al poder de turno.
