Joshua Báez llegó finalmente a las Grandes Ligas con una actuación sin precedentes, pero después de un recorrido mucho más largo que el que él mismo proyectó al ser escogido por los Cardenales en 2021. Entonces, tras ser la selección 54 del draft y recibir un bono de 2.2 millones de dólares, dijo en su presentación en el Bush Stadium que en dos años alcanzaría las Mayores. El estreno ocurrió cinco años después, en medio de unos Cardenales en reconstrucción y con su opción de wild card tambaleando.
El sábado, en el Wrigley Field, Báez se convirtió en el primer jugador en 150 años de historia de las Grandes Ligas que debuta con tres cuadrangulares. La jornada incluyó cinco carreras remolcadas en la victoria 8-4 sobre los Cachorros. El jardinero, nacido en Boston hace 23 años de padres dominicanos, mostró la combinación de poder y velocidad que había alimentado su proyección, con antecedentes recientes de 54 robos de bases en 2025 entre Clase AA y AA y 21 este año en AAA.
La dimensión del debut también pone bajo foco el tiempo que tomó completar su desarrollo. Su padre, José Manuel Báez «El Bronco», había soñado con verlo en ese escenario antes de fallecer en 2023. Unos 33 familiares y relacionados viajaron a Chicago para acompañarlo. Mientras el resultado terminó siendo extraordinario, la trayectoria confirma que entre el discurso inicial y la realidad del alto rendimiento suele imponerse un proceso más exigente, incluso para un talento señalado desde temprano como potencial 30-30.
