El Gobierno dominicano ha presentado la educación como el pilar fundamental de su ambiciosa promesa de duplicar el PIB real para 2036. Sin embargo, el académico Radhamés Mejía señala una alarmante brecha entre las promesas y la ejecución real. Sin aprendizajes significativos, docentes capacitados y un enfoque equitativo que priorice el desarrollo humano, la Meta RD 2036 podría convertirse en un mero ejercicio de crecimiento económico sin un verdadero desarrollo social.
El decreto que establece la Meta RD 2036, aunque suena prometedor, ha sido criticado por su falta de concreción. En su discurso ante la Asamblea Nacional, el presidente Luis Abinader vinculó esta meta con reformas educativas, pero la realidad en las aulas de los barrios populares de Santo Domingo, Santiago y San Juan de la Maguana sugiere que estas reformas son más retóricas que efectivas. Mejía advierte que tratar la educación como una simple herramienta para el crecimiento económico es un error que podría llevar a una pérdida de ciudadanía y a un aumento de la desigualdad.
La falta de resultados tangibles en el sistema educativo y la desconexión entre el discurso oficial y la realidad en las aulas son motivos de preocupación. La promesa de una reforma educativa profunda y significativa debe ser vigilada de cerca, ya que el costo social de no cumplir con estas expectativas podría ser devastador para el futuro del país.
