La carencia de personal con condiciones técnicas avanzadas vuelve a poner sobre la mesa una brecha que, lejos de cerrarse, continúa operando como “cuello de botella” para el desarrollo del país. Voceros de Acoprovi y Aprocovici, dos entidades claves de la construcción en el Cibao, aseguran que se topan de forma constante con esa limitación, en un escenario en el que especialistas y asesores en desarrollo identifican el rezago en habilidades y competencias de jóvenes y adultos como un freno directo a la competitividad y la productividad.
La contradicción resulta todavía más evidente porque, pese a que República Dominicana figura como líder regional en captación de inversión extranjera y crecimiento del Producto Bruto Interno, siguen presentes obstáculos básicos para sostener un aparato productivo de mayor valor agregado. Según reconocen en privado especialistas locales que asesoran a inversionistas, muchos llegan al país esperando encontrar capital humano de una calificación aceptable y terminan desistiendo porque la prefactibilidad no les resulta favorable.
Un estudio técnico del Ministerio de Industria y Comercio, sustentado en opiniones empresariales, ya había planteado la necesidad de que el sector productivo avance hacia operaciones de alto valor agregado, algo que requiere personal con competencias técnicas avanzadas hoy escasamente disponibles. La advertencia también se extiende al campo: productores agrícolas de ritmos intensivos, entre ellos bananeros, han señalado que “la falta de mano de obra calificada y no disponible localmente limita la posibilidad de tecnificar y mecanizar los campos”, lo que refleja una deuda pendiente entre el discurso de desarrollo y las capacidades reales del país.
