La ausencia de avances en la segunda fase de la investigación del escándalo de corrupción en Senasa ha suscitado serias dudas en la opinión pública, que recuerda el caso Antipulpo, donde la falta de resultados concretos dejó a muchos cuestionando la efectividad de las autoridades. La procuradora general de la República, quien en su momento prometió desmantelar un «pulpo» mayor, ahora enfrenta críticas por la falta de claridad y progreso en este nuevo caso, que involucra a figuras como el exdirector Santiago Hazim.
A pesar de las reiteradas afirmaciones del actual director de la Pepca, Wilson Camacho, sobre la existencia de nuevos imputados, el tiempo transcurre sin que se presenten pruebas o avances significativos. Esta situación no solo genera suspicacias sobre la capacidad del Ministerio Público para llevar a cabo una investigación efectiva, sino que también pone de relieve un preocupante contraste entre el discurso oficial y la realidad observable, donde la justicia parece estar estancada. La falta de resultados en un caso que podría implicar pérdidas superiores a 15 mil millones de pesos es una clara señal de la necesidad de una vigilancia más estricta y de una rendición de cuentas efectiva por parte de las instituciones encargadas de combatir la corrupción.
