La Reserva Federal de Estados Unidos dejó sin cambios las tasas de interés, en un rango de 3.5% a 3.75%, en una votación de 9 a 3, en una decisión que, según Nigel Green, director ejecutivo de deVere Group, estuvo condicionada por el peso creciente de la crisis en Oriente Medio sobre la política monetaria. El anuncio llegó pocas horas después de que Irán lanzara misiles contra fuerzas estadounidenses en la región, un episodio que elevó los precios internacionales del petróleo Brent y West Texas Intermediate (WTI).
Green sostuvo que la decisión de la Fed deja ver un contraste cada vez más marcado entre la lógica habitual de los datos económicos y una realidad dominada por la incertidumbre geopolítica. “Antes la Reserva Federal ajustaba su política monetaria con base en los datos económicos. Ahora las decisiones están condicionadas por los ataques con misiles y el comportamiento del mercado petrolero”, afirmó el ejecutivo, al advertir que ese giro modifica las expectativas de los inversionistas para el resto del año.
El aviso, explicó, no se limita a los mercados: hipotecas, ahorros, pensiones y otros productos financieros quedan expuestos a factores externos que escapan al control de la economía estadounidense. Cada escalada del conflicto, añadió, empuja el precio de la energía, altera las previsiones de inflación y termina trasladando mayores costos financieros a los consumidores, un efecto que refuerza la necesidad de vigilar decisiones que impactan de forma directa a hogares y empresas.
