La Asociación de Jugadores de las Grandes Ligas de Béisbol rechazó la propuesta de los propietarios para imponer un tope salarial y advirtió que esa medida alteraría de manera sustancial el sistema económico de la MLB. Pese a que la liga propone aplazar su entrada en vigor hasta 2028, el sindicato insistió en que el efecto de fondo sería el mismo: menos margen para los peloteros y mayores restricciones sobre sus condiciones contractuales.
En su declaración pública, la MLBPA indicó que el plan supondría una reducción significativa en la remuneración de los jugadores, afectaría derechos contractuales esenciales —incluidos los contratos garantizados— y modificaría los mecanismos de contratación de talento nacional e internacional. Además, cuestionó que se sustituyan criterios de negociación basados en el mercado por un esquema que, según su postura, perjudicaría especialmente a los peloteros de clase media y empujaría a los propios jugadores a competir entre sí por recursos más limitados.
El sindicato también objetó la última oferta de los dueños, que contempla un supuesto año de transición en 2027. Afirmó que, aun con ese periodo, habría restricciones inmediatas sobre derechos contractuales, se mantendrían estancados los umbrales del impuesto de lujo y se recortarían en 400 millones de dólares las primas para la firma de jugadores aficionados. La organización añadió que la propuesta eliminaría ventajas competitivas de algunas franquicias de mercados pequeños y dejaría fuera decenas de planteamientos de los jugadores sobre salarios mínimos, distribución de ingresos, composición de plantillas y transferencias, en contraste con la promesa de transición y el alcance real de los cambios.
