La muerte de un bebé de siete meses y las heridas sufridas por sus padres después de que el Ejército israelí disparara contra su vehículo en el sur de Cisjordania volvió a centrar la atención sobre los controles y protocolos de actuación militar en la zona ocupada. El episodio tuvo lugar la noche del viernes, cerca de Hebrón, cuando fuerzas israelíes abrieron fuego contra el coche en el que viajaba la familia palestina, según informó el Ministerio de Sanidad palestino.
Según esa versión, el bebé, Sam Fahd Abu Haikal, resultó gravemente herido en la zona de Tel Rumeida y más tarde murió. Sus padres sufrieron heridas moderadas. La agencia oficial palestina Wafa identificó al padre como Fahd Abdul Aziz Abu Haikal, profesor de la Universidad de Belén, y señaló que la familia se dirigía a visitar a la abuela del niño en un barrio de Hebrón cuando recibió los disparos. La madre fue herida en la mandíbula por la misma bala que alcanzó a su hijo, mientras el padre sufrió una lesión en una mano.
El propio Ejército israelí reconoció que, tras una investigación preliminar, los heridos eran civiles ajenos al incidente y que no suponían una amenaza, pese a que un soldado disparó después de que el vehículo fuera descrito como uno que aceleraba hacia las tropas durante una «operación» en Hebrón. La institución afirmó que el caso sigue bajo investigación y que sus conclusiones se remitirán a las autoridades competentes. Hasta el 22 de abril de 2026, al menos 27 palestinos habían muerto en Cisjordania ocupada por fuego israelí, incluidos 6 menores, según datos de la ONG israelí B’Tselem.
