El avance del dólar continúa afectando de manera directa los precios de productos y servicios de consumo cotidiano, desde alimentos y medicinas hasta artículos del hogar y combustibles, con repercusión inmediata en el presupuesto de las familias. Economistas señalan que, cuando la moneda estadounidense se fortalece frente al peso dominicano, también se elevan los costos de importación de numerosos bienes que llegan desde el exterior, lo que termina viéndose reflejado en los precios finales que paga la población.
Ese traslado de costos ya se percibe en colmados, supermercados, farmacias y otros establecimientos, donde ciudadanos aseguran que requieren más dinero para adquirir los mismos artículos básicos. Entre los productos impactados por las variaciones del dólar figuran aceite, leche, arroz importado, carnes, electrodomésticos, medicamentos y materiales de construcción, mientras comerciantes advierten que también influyen los aumentos en transporte, combustibles y mercancías.
“Todo sube poco a poco y al final eso se siente en el bolsillo cuando uno va al colmado”, comentan ciudadanos preocupados por el costo de la vida. Especialistas afirman que mantener estabilidad en la tasa cambiaria contribuye a controlar la inflación y evita mayores presiones económicas sobre los hogares, en particular los de ingresos bajos y medios, lo que pone el foco en la necesidad de seguir de cerca un problema que termina golpeando la canasta básica y ampliando la carga sobre los consumidores.
