Washington, 7 may (EFE).- Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, llegó este jueves a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump en un encuentro marcado por el visible deterioro de la relación bilateral. La primera reunión entre ambos en Washington durante el segundo mandato de Trump se desarrolla en medio de nuevas tensiones diplomáticas, entre ellas la expulsión recíproca de dos funcionarios y las críticas de Brasil a Estados Unidos por la guerra en Irán y la presión sobre Cuba.
La cita suma además un componente económico que aumenta la presión. Estados Unidos mantiene abiertas investigaciones sobre supuestas prácticas comerciales desleales de Brasil, con especial atención en la plataforma de pagos instantáneos PIX, creada por el Banco Central, que Washington considera perjudicial para Visa y Mastercard. A ello se añade la discusión sobre la cooperación contra el crimen internacional, en un contexto en el que Brasil rechaza que grupos criminales brasileños puedan ser designados por Estados Unidos como organizaciones terroristas, por el riesgo de abrir espacio a eventuales intervenciones en su territorio.
La agenda incorpora también los minerales críticos y las tierras raras, un sector estratégico por las reservas brasileñas y por el interés de Washington en reducir la dependencia de China. El encuentro llega, además, después de que Lula cuestionara la operación de captura de Nicolás Maduro en Venezuela, la presión sobre Cuba y la guerra en Irán, un conflicto que amenaza con provocar escasez de fertilizantes en Brasil por el bloqueo del estrecho de Ormuz. En conjunto, la reunión queda atravesada por una acumulación de frentes sensibles que eleva la necesidad de vigilancia sobre sus efectos políticos y económicos.
