El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó este domingo que “jamás se planteó la posibilidad de un despliegue francés o franco-británico” en el estrecho de Ormuz, aunque reconoció que Francia está preparada. Sus palabras llegaron después de que Irán advirtiera a París y Londres que responderá de manera “firme e inmediata” si se materializa ese escenario, en un nuevo episodio que deja al descubierto la fragilidad de una ruta clave para el comercio y el abastecimiento.
En una rueda de prensa conjunta en Nairobi con el presidente de Kenia, William Ruto, Macron subrayó que esa “nunca ha sido la opción de Francia”, pero confirmó la existencia de una misión “ad hoc”, codirigida con el Reino Unido, que ha reunido a 50 países y organizaciones internacionales. Según explicó, el propósito es garantizar, en colaboración con Irán y reduciendo tensiones con los países de la región y con Estados Unidos, la reanudación del tráfico marítimo y de las rutas de transporte de fertilizantes, alimentos, gas, petróleo y otros productos, tan pronto como las condiciones lo permitan.
El mandatario francés defendió como línea de su país la libertad de navegación, el fin de los bloqueos y el rechazo a cualquier peaje. Aun así, la necesidad de reiterar que no habrá despliegue militar, mientras se mantiene una estructura internacional de respuesta y persisten las amenazas cruzadas, pone de relieve el contraste entre el discurso de contención y una crisis que sigue afectando corredores sensibles para bienes esenciales.
