Estados Unidos ha revocado más de 175,000 visas a ciudadanos extranjeros desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, según el Departamento de Estado, que reportó un nuevo récord. La cifra, que en enero pasado superaba las 100,000 y sumó más de 75,000 adicionales en apenas siete meses, confirma un endurecimiento simultáneo de los controles para entrar al país, permanecer en él y conservar permisos ya concedidos.
Washington atribuye las cancelaciones a agresiones, conducción bajo los efectos del alcohol, robos, delitos relacionados con drogas y violaciones a las condiciones de las visas, además de fraude migratorio, llamados a la violencia y casos vinculados a seguridad nacional y política exterior. La revisión continua permite al Gobierno estadounidense reconsiderar una visa incluso después de haberla expedido, dentro de una estrategia más amplia que también ha incrementado deportaciones, ampliado operaciones del ICE y reforzado los controles fronterizos.
Para República Dominicana, el cambio adquiere una dimensión directa: Estados Unidos puso en marcha un proyecto piloto que contempla exigir una fianza por carga pública a determinados solicitantes dominicanos de visas. Ese movimiento coloca el foco en las consecuencias concretas para los ciudadanos y en la necesidad de seguimiento público ante un escenario más restrictivo. El dato también obliga a contrastar cualquier discurso de normalidad con una realidad de mayores barreras, costos y escrutinio para los dominicanos.
