Una consulta difundida en el espacio de derecho laboral advierte sobre una distorsión en la aplicación judicial de la llamada “teoría del empleador aparente”, práctica que, según el texto, ha derivado en la exclusión de testigos en procesos de despido cuando estos aparecen como codemandados junto con la empresa.
El origen del criterio, señala la nota, está en una jurisprudencia de la SCJ que evitó declarar inadmisibles demandas de trabajadores que no están obligados a conocer los esquemas comerciales bajo los que opera su empleador. Esa doctrina permitió accionar contra el “empleador aparente” y dejó en manos del tribunal la definición del empleador real. Sin embargo, el consultorio sostiene que esa línea terminó deformándose hasta llegar a impedir testimonios, dejando a la empresa en estado de indefensión.
Ante ese panorama, el texto resalta una nueva jurisprudencia que admite escuchar como testigo a una persona puesta en causa cuando se comprueba que su inclusión buscaba deshabilitarla como posible testigo y no obtener las condenaciones propias de una demanda contradictoria. El caso plantea la necesidad de una vigilancia mayor sobre la manera en que los tribunales aplican precedentes que, mal utilizados, pueden terminar afectando garantías básicas del proceso.
