La actualización del Marco Macroeconómico Plurianual 2026-2030 volvió a mover el foco hacia una economía con menor dinamismo y hacia las decisiones fiscales que deberán sostener el Presupuesto de 2026. Tras las revisiones del Banco Mundial, que redujo de 4.5% a 3.6% su perspectiva de crecimiento para 2026, y del Fondo Monetario Internacional, que la elevó de 3.7% a 4%, el nuevo documento preparado por la comisión conjunta del Ministerio de Hacienda y Economía y el Banco Central llega en un contexto de expectativas por conocer hasta dónde se ajustarán el déficit fiscal, los subsidios a los combustibles y las transferencias a las empresas distribuidoras de electricidad.
El propio marco, que servirá de base para un proyecto de ley que modificaría profundamente el Presupuesto de ingresos y gastos de 2026, reconoce una revisión a la baja del crecimiento del PIB real, que solo crecería 3% en 2025. También llama la atención la proyección de la tasa de cambio promedio del dólar para 2025 en un escenario de alta volatilidad cambiaria, un dato sensible para precios, costos y planificación económica.
En el caso del PIB real, el documento confirma la ralentización de la economía. Desde el 4.50% incluido en el Presupuesto 2026, la proyección se mantiene en 3.75%, nivel al que ya había sido reducida en el MMP de marzo de 2026. Con un crecimiento acumulado de 4.05% entre enero y abril de 2026, la nueva trayectoria implícita para el resto del año refuerza la necesidad de vigilancia sobre los supuestos oficiales y sobre el impacto que estos ajustes tendrán en el gasto público, los subsidios y la carga que finalmente termine absorbiendo la ciudadanía.
