Las transferencias bancarias, hoy una de las principales vías de pago para personas y empresas en República Dominicana, también están reflejando una presión fiscal que impacta operaciones cotidianas. Entre enero y abril de 2026, el Estado recaudó RD$6,873.9 millones por el impuesto de 0.15% aplicado a cheques y transferencias electrónicas, en medio de un escenario de ajustes fiscales y medidas de austeridad impulsadas por el Gobierno.
Especialistas advierten que una parte de esos cobros podría estar afectando a usuarios que pagan de más por desconocer una exención vigente para transferencias entre cuentas del mismo titular en distintas entidades financieras. Aunque no existe una decisión oficial sobre subir la tasa a 0.30%, el simple debate sobre un incremento añade presión sobre personas y empresas que ya dependen de estos canales para realizar sus pagos.
El economista y consultor financiero Jesús Geraldo Martínez recordó que el gravamen surgió con la reforma fiscal de 2004, tras la crisis bancaria de 2003, y que desde mayo de 2009 la Resolución 26-2009 de la DGII autorizó a los bancos a no retener el impuesto en transferencias entre cuentas del mismo titular, incluso si están en diferentes bancos. Sin embargo, el impuesto sigue vigente para operaciones a favor de terceros, por lo que resulta clave vigilar su aplicación y que los usuarios conozcan las reglas para evitar cobros indebidos.
