La Administración de Donald Trump incluyó a la República Dominicana entre los países que enfrentarán nuevos aranceles desde este viernes, al concluir que no ha establecido ni aplicado de forma eficaz una prohibición contra la importación de mercancías producidas total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
En el caso dominicano, la tarifa será de 12.5 %, una decisión que reabre el debate sobre la capacidad de vigilancia y respuesta institucional del gobierno dominicano ante un señalamiento externo de alto impacto. La medida fue comunicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) tras una investigación bajo la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense.
Washington ubicó al país entre 54 economías que, según su evaluación, no impiden adecuadamente la entrada a su mercado de productos elaborados con trabajo forzoso. El nuevo gravamen sustituirá el arancel global temporal de 10 % que expirará este viernes y forma parte de la política comercial impulsada por Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. Según el Gobierno estadounidense, las políticas y prácticas de los países señalados son insuficientes y terminan perjudicando a trabajadores y empresas de Estados Unidos. Para República Dominicana, el señalamiento instala un contraste entre el discurso oficial y el resultado observable: una sanción comercial que coloca al país bajo escrutinio y obliga a rendición de cuentas sobre los controles aplicados. El documento mantiene exentos a los productos textiles.
