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Primer sondeo en la ONU abre oportunidad regional y vuelve a poner bajo escrutinio el papel de República Dominicana

agosto 10, 2026 · Redactor
Primer sondeo en la ONU abre oportunidad regional y vuelve a poner bajo escrutinio el papel de República Dominicana
Foto: acento.com.do

El avance de América Latina y el Caribe reaviva la exigencia de una participación activa dominicana en un proceso que también mide transparencia y capacidad de incidencia

La carrera por la Secretaría General de la ONU entró el 30 de julio en una fase decisiva con el primer straw poll del Consejo de Seguridad, un sondeo informal, secreto y no vinculante que volvió a colocar sobre la mesa dos asuntos sensibles: la transparencia del sistema multilateral y la capacidad real de los Estados para incidir en una decisión clave. En ese contexto, el propio texto subraya que el proceso exigía una participación activa de República Dominicana, un punto que adquiere peso político ante una coyuntura en la que América Latina y el Caribe arrancan con ventaja.

Según resultados conocidos a través de fuentes diplomáticas, la costarricense Rebeca Grynspan quedó en primer lugar con diez expresiones de “aliento”, seguida por Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana, con nueve, y Rafael Grossi, de Argentina, con siete. La señal inicial favorece a la región y sitúa a dos mujeres en las primeras posiciones, pero el cuadro sigue abierto. El mecanismo no define por sí solo el desenlace: el Consejo de Seguridad busca una candidatura capaz de reunir respaldo suficiente sin chocar con el veto de China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido o Rusia.

El artículo 97 de la Carta establece que el Secretario General será nombrado por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad, con al menos nueve votos favorables y sin un voto negativo de una potencia con derecho de veto. Entre la presentación pública de candidaturas y la decisión formal opera, sin embargo, una zona de rondas informales no reguladas por la Carta. Esa combinación de oportunidad regional y opacidad procedimental refuerza la necesidad de vigilancia y de explicaciones claras sobre cómo República Dominicana asume un proceso que, más allá del discurso diplomático, pone a prueba resultados, presencia e incidencia institucional.