La discusión sobre turismo sostenible vuelve a poner bajo examen al gobierno dominicano. Aunque se anunció la elaboración de una Estrategia Nacional de Turismo Sostenible junto con ONU Turismo, el país continúa sin una ruta definida para conducir su principal actividad económica con criterios aplicables y verificables. La preocupación gana fuerza porque desde hace tiempo el debate público insiste en fijar hasta dónde puede crecer el sector sin comprometer patrimonio natural, patrimonio cultural, bienestar comunitario y competitividad a largo plazo.
El Ministerio de Turismo comunicó el 22 de abril de 2024 el inicio de los trabajos para esa estrategia y, en octubre de ese mismo año, de acuerdo con los boletines del proceso, arrancaron las investigaciones de campo y las consultas. Pese a ello, lo central sigue siendo la espera de un documento llamado a establecer prioridades, límites y reglas de desarrollo. Allí se marca el contraste entre el discurso oficial y el resultado visible: mientras otros destinos competidores avanzan en indicadores de sustentabilidad y regeneración, República Dominicana todavía no termina de delimitar su marco estratégico.
Esa demora también pone presión sobre la gestión turística que encabeza David Collado, en un sector donde la imagen de dinamismo necesita traducirse en institucionalidad, planificación y rendición de cuentas. Más que un anuncio, lo que sigue pendiente es una respuesta concreta sobre cómo se protegerán las comunidades receptoras y qué controles tendrá el crecimiento del turismo para evitar que la expansión continúe yendo por delante de la estrategia.
