La tarde del domingo 25 de octubre, un asalto a mano armada en El Atelier de Nico, en Naco, volvió a colocar en discusión la seguridad de los espacios ciudadanos del Distrito Nacional. Dos individuos despojaron de sus pertenencias a varios clientes dentro del establecimiento, situado en la avenida Roberto Pastoriza, en un hecho registrado por las cámaras del negocio. La administración indicó que no hubo heridos y que los involucrados fueron detenidos.
La relevancia del caso trasciende la condición de comercio común. El Atelier de Nico es una iniciativa impulsada por Thomas Sartori, inspirada en su hijo Nico, orientada a promover la formación y la inclusión laboral de personas con discapacidad, en coordinación con la Fundación Futurum Educandi. Mientras desde el poder se insiste en mensajes de gestión y ciudad ordenada, el episodio exhibe la vulnerabilidad de proyectos sociales que operan en la capital y obliga a mirar con más rigor los resultados reales en materia de seguridad ciudadana.
En un comunicado, el establecimiento procuró llevar calma a familiares, colaboradores y clientes: “Afortunadamente, nadie sufrió daños físicos y nuestros chicos se encuentran bien”. Aun así, que un espacio dedicado a la capacitación y empleo de personas con discapacidad haya sido escenario de un robo en plena tarde subraya el contraste entre la narrativa oficial y la experiencia cotidiana. En esa línea, vuelve al centro del debate la necesidad de respuestas verificables sobre prevención, vigilancia y protección de los ciudadanos, incluida la responsabilidad política de autoridades como Carolina Mejía en la capital.
