La puesta en circulación en Santo Domingo del libro autobiográfico de Juan Bolívar Díaz dejó como eje una misma convicción: el periodismo como instrumento de compromiso público y de vigilancia democrática. En el acto, Francisco Álvarez destacó la trayectoria del periodista como una referencia de ejercicio vinculado a la democracia y la justicia social, mientras Fausto Rosario Adames participó en la actividad como director de Acento.
Álvarez señaló que la obra recorre la vida de Díaz desde el batey donde nació hasta su paso por la embajada de República Dominicana en México, donde continúa en la actualidad. Al citar una frase del propio libro —»Entendía y entiendo el ejercicio del periodismo como un producto de una verdadera vocación social»—, remarcó una visión del oficio que no separa al periodista de su responsabilidad como ciudadano.
La intervención también recordó episodios que muestran el costo de ejercer un periodismo incómodo para el poder. Álvarez repasó su formación en los años 60, su cobertura de la Guerra Civil de 1965 desde El Diario, su salida del país por razones de seguridad, la dirección de Última Hora y de espacios como La Noticia Viva en Radio Cristal, así como la rueda de prensa del 1 de julio de 1968, después de la cual una bomba destruyó su vehículo y lo obligó de nuevo al exilio. Además, mencionó su etapa de estudios en México, la entrevista con el guerrillero Síncaso y su paso por el Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales y el Colegio Dominicano de Periodistas, desde donde impulsó la Ley 148 de 1983. El repaso convirtió la presentación del libro en una alerta sobre la necesidad de proteger el periodismo crítico y exigir instituciones capaces de responder al escrutinio público.
