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Sargazo mar adentro: la apuesta tecnológica que cuestiona años de respuestas tardías

agosto 16, 2026 · Redactor
Sargazo mar adentro: la apuesta tecnológica que cuestiona años de respuestas tardías
Foto: acento.com.do

Procesarlo en plataformas marinas modulares plantea una salida distinta, pero también refuerza la exigencia de medir su viabilidad, su impacto real y el costo de la inacción previa.

La llegada masiva de sargazo, señalada en el texto como la mayor amenaza ecológica y económica para el turismo del Caribe en más de una década, vuelve a exhibir el desgaste de una gestión que ha ido siempre detrás del problema: esperar a que las algas alcancen la arena para retirarlas luego con brigadas humanas, rastrillos o tractores pesados, con el efecto adicional de acelerar la erosión costera. En ese contraste entre la promesa de solución y la persistencia del daño, la propuesta de una refinería marina se presenta menos como motivo de celebración anticipada que como recordatorio de un costo social que sigue recayendo sobre las zonas turísticas y litorales.

La iniciativa propone un cambio técnico: atrapar el sargazo a millas de la costa y procesarlo de inmediato en plataformas marinas modulares autopropulsadas, con la idea de impedir que llegue a la playa y transformar la biomasa en productos de alto valor añadido. Para el corredor entre Bávaro y Cap Cana, los modelos mencionados hablan de 6 micro-estaciones funcionando en paralelo, situadas entre 1 y 2 millas náuticas de la línea costera y coordinadas mediante triangulación diaria de imágenes satelitales ópticas y de radar desde un centro de control en tierra.

Justamente por el alcance de esa promesa, el planteamiento exige fiscalización pública: si durante años la respuesta fue ineficiente y dañina para la costa, cualquier alternativa nueva debe evaluarse por resultados comprobables y por su capacidad de reducir el impacto sobre la economía turística y los ciudadanos, no solo por su carácter novedoso. En un escenario en el que la gestión del litoral también pesa sobre la imagen del país y sobre áreas vinculadas al turismo, el debate deja abierta una pregunta de rendición de cuentas sobre por qué una amenaza de más de una década todavía oscila entre respuestas reactivas y proyectos que apenas prometen cambiar las reglas del juego.