El Gobierno de Perú aprobó este sábado la asignación de hasta 105 millones de soles (31 millones de dólares) para subsidiar a transportistas de pasajeros y carga nacional, así como a operadores del transporte regular de Lima y la vecina provincia del Callao, en respuesta al incremento del precio de los combustibles. La decisión llega después de que el alza en diésel y gasolinas provocara una paralización del transporte en la región selvática de Ucayali, un dato que coloca el foco en el costo social de la crisis y en la reacción oficial ante sus efectos.
La presidenta, Keiko Fujimori, anunció un subsidio focalizado de entre 15 y 20 % para transportistas, incluidos mototaxistas y fluvial, como una medida extraordinaria. Según el Ministerio de Economía y Finanzas, el esquema regirá por tres meses y busca garantizar la continuidad de los servicios públicos de transporte terrestre, además de mitigar el impacto del alza sobre pasajes, fletes y costos logísticos. La política fue establecida mediante un decreto de urgencia y contempla dos mecanismos: el META-Nacional y el META-Lima y Callao.
El ministro de Economía y Finanzas, Elmer Cuba, sostuvo que no habrá «subsidios de amplio espectro» y defendió una intervención «focalizada» y «transparente». Pero el propio diseño temporal de la medida deja abierta la exigencia de seguimiento sobre su alcance efectivo, su ejecución y si el alivio prometido logra contener la presión sobre transporte, logística y bolsillo ciudadano más allá de la respuesta inmediata del Gobierno.
