WASHINGTON.- Donald Trump aseguró este martes que Cuba «está pidiendo ayuda» y dijo que responderá con diálogo, aunque su mensaje se produce en un escenario de negociaciones sin avances y de mayor presión sobre la isla. En un texto publicado en Truth Social, el presidente estadounidense calificó a Cuba de «país fallido» y sostuvo que «vamos a hablar», pese a que el proceso entre ambos gobiernos sigue estancado.
En las últimas semanas, la distancia entre ese discurso de apertura y las medidas aplicadas por Washington se ha hecho más visible. Trump ha extendido las sanciones contra Cuba hasta abarcar a casi cualquier persona o empresa no estadounidense con vínculos comerciales con la isla, en particular en energía, defensa, seguridad y finanzas. Entre las acciones más recientes destacan las sanciones contra Gaesa, sus directivos y una compañía minera de riesgo compartido con la canadiense Sherritt, que poco después anunció la suspensión inmediata de su actividad en Cuba.
A ello se añade el bloqueo petrolero impuesto en enero pasado y las amenazas de Trump de que «tomará el control» de Cuba «casi de inmediato», además de la posibilidad de desplegar el portaaviones USS Abraham Lincoln en aguas caribeñas. Aunque ambas partes continúan negociando y la única reunión física conocida tuvo lugar en abril, no se informaron avances. Medios estadounidenses también han filtrado una supuesta lista de exigencias de Washington, con la economía y los presos políticos como prioridades, mientras La Habana lo niega.
