Donald Trump celebró el domingo sus 80 años con una velada de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, una escena inédita que encendió la polémica en Washington al llevar a la residencia presidencial el evento «UFC Freedom 250». El mandatario salió del Despacho Oval junto al presidente de la UFC, Dana White, y se encaminó al octágono instalado en los jardines, desde donde siguió los combates en primera fila junto a Melania Trump.
La velada también dejó un fuerte impacto deportivo: Justin Gaethje derrotó por nocaut técnico al español Ilia Topuria tras cuatro asaltos y le arrebató el cinturón de peso ligero. Topuria, que llegaba invicto con 17 victorias, fue castigado especialmente desde el tercer round y no recibió autorización médica para disputar el quinto asalto. Tras el combate, Trump y su esposa subieron al octágono para felicitar al nuevo campeón, que le deseó feliz cumpleaños al presidente.
El lunes, Trump volvió a reivindicar el espectáculo con un mensaje en Truth Social en el que afirmó que la Casa Blanca «nunca había lucido tan hermosa». La exhibición, descrita en el propio texto como una noche de extravagancias, tuvo lugar horas después de que el presidente anunciara un acuerdo de paz con Irán y antes de viajar a Francia para una cumbre del G7, un contraste que alimentó las críticas por el uso simbólico de la sede presidencial en medio de asuntos de alta relevancia internacional.
