La Unión Clasista de Trabajadores (UCT) rechazó cualquier intento de convertir la reforma del Código de Trabajo en una “contrarreforma” para debilitar derechos laborales y advirtió que la cesantía es una conquista irrenunciable. En la declaración final de su quinto congreso, Juan Núñez, secretario general de la UCT, sostuvo que una modernización de la legislación debe ampliar derechos y responder a las nuevas realidades del trabajo, no aumentar la explotación ni la precariedad.
El señalamiento coloca bajo escrutinio el curso de una discusión con efectos directos sobre los trabajadores y obliga a mantener vigilancia sobre el Congreso, donde cualquier cambio tendría consecuencias concretas sobre garantías acumuladas durante décadas. La UCT también planteó transformar el sistema de seguridad social y reclamó una reforma integral a la ley 87-01 para asegurar pensiones dignas, atención médica oportuna y de calidad, además de cobertura sin importar la modalidad de empleo; en ese contexto, abogó por indexación salarial.
Durante el encuentro, los sindicalistas denunciaron que persisten prácticas para impedir, limitar o castigar la organización sindical, una señal de alerta institucional en medio del debate laboral. La UCT expresó además su apoyo a la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) ante alegadas amenazas contra ese gremio. La combinación de reforma pendiente, quejas por restricciones a la organización y reclamos sobre salud, pensiones y riesgos laborales refuerza la presión para que las decisiones públicas se midan por su impacto real sobre los derechos, y no solo por el discurso de modernización.
