Las autoridades rusas informaron de un nuevo ataque contra la central nuclear ucraniana de Zaporiyia, bajo ocupación rusa desde 2022, en un episodio que vuelve a poner bajo la lupa la seguridad de una instalación sensible en plena guerra. De acuerdo con los operadores rusos de la planta, fueron alcanzados el taller de transporte, vehículos de servicio y autobuses destinados al traslado de empleados. El reporte del ataque del 31 de mayo indica la destrucción de 6 autobuses y dos furgonetas, sin víctimas entre el personal.
La dirección de la estación aseguró que el taller de transporte se ha convertido en uno de los objetivos más golpeados durante los últimos meses. Además, Rosatom acusó a Ucrania de haber impactado con un dron el edificio de la sala de turbinas de la unidad número seis. La denuncia vuelve a dejar en evidencia la fragilidad de una central nuclear que continúa bajo control ruso, mientras siguen enfrentadas las versiones sobre lo ocurrido en el terreno.
Del lado ucraniano, el Estado Mayor indicó que drones de Kiev atacaron la refinería de Saratov, en el suroeste de Rusia, y provocaron un “incendio a gran escala”, al sostener que esa instalación abastece el esfuerzo bélico de Moscú. La refinería pertenece a la petrolera estatal rusa Rosneft. Por su parte, el gobernador Roman Busargin señaló que drones ucranianos dañaron infraestructura civil, sin ofrecer más detalles, mientras el canal ruso Astra informó de una refinería en llamas en Saratov. En paralelo, Kiev rechazó las afirmaciones de Moscú de que un dron ucraniano alcanzó la central de Zaporiyia.
