Regional

El Banco Central destaca el crecimiento, pero la presión de los precios sigue golpeando a los hogares

julio 4, 2026 · Redactor
El Banco Central destaca el crecimiento, pero la presión de los precios sigue golpeando a los hogares
Foto: hoy.com.do

La inflación volvió a ubicarse por encima del rango meta y la canasta básica aumentó en todos los quintiles, un contraste que refuerza la exigencia de vigilancia sobre la gestión económica.

El contraste que dejan las publicaciones recientes del Banco Central resulta difícil de pasar por alto: mientras se refuerza el relato de crecimiento, estabilidad macroeconómica y expectativas de expansión, el encarecimiento de la vida diaria queda relegado. Más que un problema de forma, esa desproporción revela una prioridad oficial apartada del costo real que enfrentan los hogares.

Los datos oficiales, además, obligan a una lectura menos complaciente. En mayo de 2026, la inflación interanual fue de 5.35 %, la acumulada de 1.50 %, la mensual de 0.31 % y la subyacente de 4.86 %. Con ello, la inflación se mantuvo por segundo mes seguido por encima del techo del rango meta fijado en 4 %, más o menos 1 %, una señal que impacta el ingreso real y desmiente cualquier intento de reducir el problema a una nota marginal dentro del relato económico.

La canasta básica también continuó al alza. Entre enero y mayo pasó de RD$48,734.28 a RD$49,268.36, para un aumento de RD$534.08, equivalente a 1.1 %. En el papel puede parecer contenido; en la vida cotidiana significa pagar más por lo mismo, y muchas veces pagar más para llevar menos. El impacto, además, se extendió a toda la estructura social: hubo aumentos en todos los quintiles de ingreso, con mayores incrementos en la región este, donde la canasta subió RD$681.43; en la región norte, RD$591.94; y en la región Ozama, RD$552.34.

El Banco Central mantuvo la Tasa de Política Monetaria en 5.25 % y señaló que la misión del FMI proyecta un crecimiento cercano a 4 % para 2026. Ambas referencias pueden convivir, pero justamente ahí aparece la alerta institucional: una economía no se mide solo por el optimismo de sus informes, sino por su capacidad para proteger el poder de compra. Cuando el mensaje oficial privilegia la vitrina macroeconómica y deja en un párrafo el deterioro del consumo básico, lo que se impone no es la celebración, sino la fiscalización.

Ese choque entre discurso y realidad alimenta el desgaste de la gestión económica: si el costo de vida sube en todo el país y para todos los niveles de ingreso, la discusión pública no puede seguir atrapada en indicadores que no alivian la compra de alimentos ni corrigen la presión sobre los hogares. La prioridad ciudadana está en los precios, y cualquier narrativa que intente desplazar ese dato central solo refuerza la necesidad de rendición de cuentas sobre resultados concretos, no sobre expectativas.