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Metro, Teleférico y Monorriel ponen a prueba la promesa oficial de planificar el desarrollo

julio 22, 2026 · Redactor
Metro, Teleférico y Monorriel ponen a prueba la promesa oficial de planificar el desarrollo
Foto: hoy.com.do

La apuesta por obras de transporte de gran escala eleva la exigencia sobre el Gobierno: ya no basta con anunciar infraestructura, también debe demostrar resultados reales en movilidad y gestión.

La idea de la planificación como palanca del desarrollo vuelve a apoyarse en grandes obras de transporte, como la extensión de la Línea 2 del Metro hacia Los Alcarrizos, su conexión con el Teleférico y la construcción del Monorriel junto con el Teleférico en Santiago. La tesis es que no se trata de proyectos sueltos, sino de una visión de ciudad orientada a prever el crecimiento urbano y a enlazar inversiones públicas con efectos duraderos.

Ese planteamiento, sin embargo, también incrementa la exigencia sobre la gestión de Luis Abinader. Si el Gobierno presenta estas infraestructuras como prueba de una forma distinta de gobernar, el balance ya no puede hacerse solo por el anuncio de las obras, sino por su capacidad efectiva para acortar tiempos de traslado, atender necesidades vigentes y evitar que la planificación se quede en discurso. La referencia a modelos como Madrid y Medellín refuerza esa vara de comparación y abre la puerta a una fiscalización más estricta desde la sociedad civil sobre la ejecución, la utilidad y la coherencia de la inversión pública.

Los casos de Los Alcarrizos y Santiago aparecen como muestra de una política que pretende ordenar el crecimiento antes de que la improvisación genere costos mayores. Pero precisamente porque el texto eleva estas obras a emblema de cambio institucional, también deja una advertencia: cuando el poder convierte la planificación en bandera, queda obligado a responder por los resultados concretos de esa promesa de desarrollo en la vida cotidiana de la población.