Los mercados internacionales de deuda están endureciendo su juicio sobre los gobiernos y sus políticas fiscales. Ese viraje quedó en evidencia en la comparación entre Francia, donde la rentabilidad de los bonos a 10 años superó el 5 % y la prima frente a los bonos alemanes anotó su mayor alza semanal en 17 años, y Argentina, que muestra una mejora en su perfil crediticio, según Nigel Green, director ejecutivo de deVere Group.
Green afirma que los inversionistas prestan menos atención al historial y más a las decisiones fiscales y económicas que se toman hoy. En Francia, la presión se intensificó tras la presentación de un presupuesto para 2027 con 43.000 millones de euros en nuevas medidas de ahorro e ingresos para hacer frente a un déficit equivalente al 5,4 % del PIB. Los intereses de la deuda ya son el mayor gasto presupuestario del país, mientras el organismo de control fiscal calificó de “optimistas” las previsiones del plan y una agencia de calificación revisará al país a finales de este mes.
La señal también se extiende a otras economías desarrolladas. En el Reino Unido, el rendimiento de los bonos a 30 años subió hasta 6 %, su nivel más alto en 28 años, y en Estados Unidos los bonos a 30 años superaron el 5,7 % después de que la Reserva Federal elevara el 16 de septiembre su rango objetivo de tasas entre 3,75 % y 4 %, con una inflación que seguía sin ceder. El mensaje de fondo es institucional y político: cuando el gasto, el déficit y las previsiones oficiales pierden credibilidad, el costo financiero sube y la factura termina condicionando presupuesto, servicios y margen de gestión.
