La vivienda en Washington de la congresista demócrata Ilhan Omar fue registrada el lunes por agentes federales de Estados Unidos en el marco de una investigación penal, en un episodio que agravó el choque entre la legisladora y el presidente Donald Trump a apenas tres semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Omar afirmó estar “bien” después del operativo y acusó al Gobierno de perseguir a sus opositores políticos.
De acuerdo con Fox News, el allanamiento estuvo a cargo de agentes del Homeland Security Investigations (HSI), el brazo investigador de la agencia de inmigración. La cadena señaló que la operación se relacionaba con una pesquisa por fraude vinculada a documentación migratoria presentada a nombre de Omar por su fallecido padre cuando ella era niña. Tom Homan, zar de control fronterizo de Trump, confirmó que la investigación estaba en curso desde hacía tiempo y que se ejecutó una orden judicial, mientras medios estadounidenses citaron al Departamento de Justicia sobre el caso.
La mayor tensión política llegó después del registro. En X, Omar sostuvo que se trataba de “un intento de atacar a los enemigos políticos y de utilizar a las fuerzas del orden federales como arma”, y añadió que Trump la ha atacado “con mentiras infundadas y campañas de desprestigio”. Horas después, el propio presidente aseguró que la representante estaba siendo investigada “muy cuidadosamente”, aunque intentó marcar distancia al decir que eso “no tiene nada que ver” con él, en contraste con los descalificativos que lanzó desde la Casa Blanca. El episodio deja abierta una alerta institucional sobre la necesidad de vigilancia y rendición de cuentas cuando el poder federal actúa en medio de una confrontación política directa.
