El Gobierno dominicano aseguró que trabaja de forma simultánea en nueve centros penitenciarios y que los de Higüey y Barahona ya están concluidos, pero el balance presentado en el Palacio Nacional también expuso retrasos, ajustes y sobrecostos en una reforma que continúa sometida a exigencias de resultados verificables. En el Tercer Encuentro Nacional de Apoyo a la Reforma Penitenciaria, encabezado por Luis Abinader, Roberto Santana explicó que aún quedan pendientes los centros de San Juan, Hato Mayor y Neiba, además de la reparación del recinto de Salcedo y la selección de un terreno en la provincia Independencia.
San Juan se convirtió en uno de los puntos más delicados del proceso. La obra tendrá que ir a una nueva licitación después de que, según explicó Abinader, presentara problemas estructurales y una evaluación de la UNESB recomendara no seguir adelante en esas condiciones. El mandatario añadió que el costo rebasó el tope legal de aumento del 25 %, por lo que será necesario reforzar la construcción y relicitarla, en una señal que contrasta con el discurso de avance y evidencia las dificultades de ejecución que obligan a mantener la vigilancia institucional y social sobre el proyecto.
Las Parras también quedó como muestra de ese desfase. Abinader reconoció que concluir el centro penitenciario ha requerido una inversión superior a RD$2,000 millones y que todavía persisten trabajos por realizar, pese a que inicialmente la obra fue presentada como prácticamente terminada. En ese marco, Santana anunció el cierre gradual de La Victoria y su transformación en una Ciudad Educativa, una decisión de alto impacto que vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de rendición de cuentas sobre plazos, costos y resultados reales de la reforma penitenciaria.
