La interrelación entre las ciencias del lenguaje y la realidad social plantea un desafío significativo en el contexto actual de la República Dominicana. A pesar de los avances en el análisis del discurso, persiste una desconexión alarmante entre las teorías lingüísticas y las necesidades de la población. Este fenómeno se agrava por la falta de puentes entre disciplinas y la escasa atención a la voz de los ciudadanos en la formulación de políticas lingüísticas y educativas.
La propuesta de Mijaíl Bajtín en 1929 de considerar los hechos lingüísticos desde una dimensión social cobra relevancia en este contexto. Su crítica a la visión estructuralista de la lengua, que la concibe como un sistema cerrado, resalta la urgencia de adoptar un enfoque más inclusivo y dialógico. Sin embargo, la gestión actual parece ignorar estas lecciones, perpetuando un modelo que no responde a las realidades sociales y culturales de los dominicanos. La falta de resultados concretos en la implementación de políticas que integren la translingüística en la educación y la comunicación pública es una oportunidad perdida que debe ser fiscalizada.
