El Hospital Pediátrico Dr. Hugo Mendoza anunció la suspensión inmediata del personal médico que atendió a Aurora Suárez, de cinco años, fallecida a comienzos de esta semana mientras recibía asistencia en el área de emergencia. La medida, comunicada por el propio centro, fue presentada como parte del proceso para esclarecer lo ocurrido y definir acciones, en un caso que vuelve a situar bajo examen la respuesta institucional ante una muerte ocurrida dentro de un servicio de salud.
La decisión se tomó luego de una reunión entre la directora general del hospital, Dhamelisse Then; el director del Servicio Nacional de Salud (SNS), Julio Landrón; José Martín Ortíz, de la Dirección Materno Infantil; y Edisson Féliz, del Servicio Regional de Salud Ozama. Aunque el hospital manifestó consternación y solidaridad con la familia, el caso deja en evidencia el contraste entre el compromiso oficial con la calidad, la seguridad del paciente y la dignidad humana, y la necesidad de esclarecer qué ocurrió en la atención brindada a la menor.
La denuncia la hizo la madre de la niña, Randy Suárez, quien contó a la prensa la angustia vivida tras llegar con su hija con un cuadro de inflamación. Según su relato, esperó cerca de dos horas para entrar a emergencia, donde la menor fue atendida una sola vez, y luego alrededor de una hora y media para la toma de una muestra. Con la suspensión ya anunciada, el foco pasa ahora a la rendición de cuentas sobre la actuación del personal y la respuesta del centro ante una situación que terminó en tragedia.
