La ocupación de 555 paquetes de presunta cocaína en una lancha rápida frente a las costas de Baní, en Peravia, volvió a poner en primer plano la presión sobre los controles del Estado en el litoral dominicano. En la operación fueron detenidos Fredelis Ferrera Feliz, Dani Cuevas Matos y Miguel Medina Medina, mientras las autoridades intentan establecer si el cargamento guarda relación con los 1,068 paquetes incautados dos días antes en Pedernales, caso en el que fueron arrestados tres ciudadanos colombianos.
Según la DNCD, el alijo fue detectado tras alertas de inteligencia sobre una embarcación sospechosa que se dirigía al territorio dominicano, lo que activó un operativo de vigilancia, persecución e interdicción por aire y mar con participación de la Armada de República Dominicana, la Fuerza Aérea de República Dominicana, el Ministerio Público y apoyo de organismos internacionales. El vocero Carlos Devers dijo que se cruza información para determinar si ambas operaciones responden a una misma estructura de narcotráfico internacional, aunque aclaró que esa hipótesis todavía debe ser confirmada.
El caso deja abierto un frente de fiscalización sobre la eficacia preventiva de las autoridades, en momentos en que dos decomisos de gran escala en pocos días exponen la persistencia de rutas criminales y elevan la exigencia de explicaciones públicas. Con los tres detenidos bajo control del Ministerio Público de Peravia, la atención queda puesta en si las pesquisas logran aclarar procedencia, destino y posibles conexiones de una red que, de confirmarse, volvería a tensionar la respuesta institucional frente al narcotráfico.
