Colombia cerró este domingo los colegios electorales tras ocho horas de votación para elegir al presidente que sucederá a Gustavo Petro, en una jornada que dio paso inmediato al conteo de votos por parte de la Registraduría Nacional. Si ninguno de los candidatos obtiene la mitad más uno de los sufragios, la definición quedará para una segunda vuelta el próximo 21 de junio.
El cierre de la jornada ocurrió sin mayores incidentes, según informó el registrador nacional, Hernán Penagos, quien destacó el «espíritu democrático» de las elecciones. Sin embargo, ese balance convive con el antecedente de una campaña marcada por varios hechos de violencia política y ataques guerrilleros en diferentes partes del país, un contexto que mantiene la atención sobre la solidez institucional del proceso.
Penagos afirmó que millones de colombianos votaron «con total y absoluta libertad» y pidió confianza en la autoridad electoral, mientras explicó el conteo y el posterior escrutinio. Esa defensa de la institucionalidad llega después de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, pusiera en duda la transparencia del proceso electoral, lo que añade presión sobre unas autoridades llamadas a ofrecer resultados consolidados y despejar cualquier cuestionamiento.
