Miles de personas volvieron a salir a las calles este sábado en Francia y Albania en otra jornada de protestas multitudinarias contra sus gobiernos, con choques con las fuerzas de seguridad y un balance marcado por operativos de contención, heridos y detenciones. La respuesta institucional tuvo un peso central: cerca de 1.000 arrestos en territorio francés y 2.500 policías desplegados en Tirana.
En Francia, las movilizaciones se repitieron por segundo fin de semana seguido en rechazo al encarecimiento de la vida y a las medidas de austeridad. El Ministerio del Interior cifró la participación nacional en 410.000 personas, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) la elevó a casi 800.000. Aunque el dato oficial supone un descenso frente a los 550.000 manifestantes contabilizados por el Gobierno el fin de semana anterior, las autoridades notificaron cerca de 1.000 detenciones en todo el país, una cifra que mantiene bajo examen la gestión de la tensión social.
En Albania, miles de estudiantes y simpatizantes de partidos opositores se concentraron en Tirana contra el primer ministro Edi Rama, en manifestaciones iniciadas en mayo y atravesadas por denuncias de corrupción y críticas a las políticas del Ejecutivo. Para contenerlas, las autoridades movilizaron a 2.500 agentes. Las protestas acumulan ya decenas de detenidos y más de 300 heridos entre manifestantes y policías, lo que confirma que las demandas ciudadanas siguen abiertas y que la respuesta oficial no ha conseguido desactivar el conflicto.
