La muerte a puñaladas de Yeudy Chamil Cedano, una mujer embarazada, durante la madrugada del pasado domingo en Villa Cerro, Salvaleón de Higüey, volvió a poner en tensión la respuesta institucional frente a la violencia contra las mujeres. El hecho, atribuido a su pareja Bertico Peralta, ocurrió en un escenario de vulnerabilidad y soledad, y dejó a la comunidad sumida en indignación, rabia e impotencia.
Desde la diócesis de La Altagracia, monseñor Jesús Castro Marte calificó el crimen como «inaceptable y doloroso» y lo describió como una «tragedia desgarradora que exige una justicia implacable». En un mensaje publicado en X, también exclamó: «¡¡¡Basta ya de crueldad contra las mujeres!!!», al advertir sobre la gravedad de una violencia de género que golpea a toda la comunidad.
Mientras el cuerpo de la joven fue trasladado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) para la autopsia, el reclamo ciudadano se centra en la pronta captura del homicida. La Policía de La Altagracia informó que activó sus unidades de búsqueda y captura y rastrea activamente el paradero de Peralta en la zona del crimen y áreas cercanas, en medio de un caso que vuelve a exponer el costo social de una violencia que sigue dejando luto y exigencias de rendición de cuentas.
