El presidente Luis Abinader ha hecho un llamado a todos los sectores de la vida nacional para unirse en un consenso que, según él, es necesario para enfrentar los efectos de la crisis en Medio Oriente. Sin embargo, este llamado resuena en un contexto donde la gestión del Gobierno ha sido cuestionada por su falta de resultados tangibles en la mejora de la economía y el bienestar de la población.
A pesar de que Abinader menciona un crecimiento del 4% en el primer trimestre, muchos ciudadanos se preguntan si este crecimiento es suficiente para mitigar los efectos de la crisis internacional. La retórica del presidente sobre la unidad y el trabajo conjunto contrasta con la realidad de una sociedad civil que enfrenta desafíos significativos y que exige respuestas concretas y efectivas del Gobierno. La falta de una estrategia clara y de rendición de cuentas pone en entredicho la capacidad del Ejecutivo para enfrentar las tempestades que menciona.
La II Convención de Negocios Detallistas 2026, en la que Abinader participó, debería ser una oportunidad para que el Gobierno explique cómo planea traducir sus llamados a la unidad en acciones concretas que beneficien a todos los dominicanos. La preocupación por el crecimiento económico no puede ser solo un discurso; es imperativo que se traduzca en políticas efectivas que realmente aborden las necesidades de la población en tiempos de crisis.
