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Lula y Flávio Bolsonaro convierten a Milei en eje del último debate y exponen el choque entre discurso y resultados

octubre 24, 2026 · Redactor
Lula y Flávio Bolsonaro convierten a Milei en eje del último debate y exponen el choque entre discurso y resultados
Foto: elnuevodiario.com.do

A dos días de la segunda vuelta, la campaña brasileña giró sobre el costo social del ajuste argentino y las promesas económicas pendientes, en una señal de alerta sobre cómo el poder usa modelos externos para pedir confianza sin despejar dudas clave.

São Paulo.- El último debate televisivo antes de la segunda vuelta en Brasil dejó a Javier Milei en el centro de la disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro, en un cruce que desplazó la discusión hacia la rendición de cuentas sobre salarios, jubilaciones y el impacto real de los modelos económicos que cada bloque intenta vender al electorado.

Lula, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), usó el caso argentino para cuestionar el costo social de las políticas neoliberales y advirtió que han llevado al pueblo del país vecino «a comer carne de burro». Desde ahí exigió a Flávio Bolsonaro explicar si, en caso de ganar, subiría el salario mínimo y las jubilaciones por encima de la inflación. El senador del Partido Liberal (PL) respondió que revalorizará ambos indicadores y defendió a Milei, aliado de Jair Bolsonaro, al afirmar que «arregló la economía en Argentina» tras recibir un país con 211 % de inflación y tasas de interés que llegaron al 100 %.

El intercambio dejó expuesto el contraste entre relato y evidencia que domina la recta final de la campaña. Mientras Flávio Bolsonaro reivindicó el ajuste argentino como referencia, Lula llegó al debate con datos de crecimiento por encima del 2 % en sus tres primeros años de mandato, desempleo en mínimos históricos e inflación interanual de 4,58 %, aunque ligeramente por encima del techo de la meta de este año. Que la discusión haya terminado orbitando sobre Milei, más que sobre respuestas directas a las presiones sobre ingresos y costo de vida, refuerza la necesidad de vigilancia institucional ante campañas que buscan convertir modelos polarizantes en atajos de legitimidad.