El hallazgo de una mujer de nacionalidad haitiana y de su hija de 11 años, ambas decapitadas dentro de una vivienda en construcción en la comunidad de El Estero, en Neyba, mantuvo este domingo a la población bajo consternación y volvió a poner sobre la mesa la exigencia de respuestas frente a hechos de violencia extrema.
Las víctimas fueron identificadas como Rozmi, de unos 35 años, y Achelie, de 11. Sus cuerpos aparecieron alrededor de las 7:00 de la mañana de este domingo en el lugar donde, según los testimonios recogidos, solían dormir. Wislo Guennine, uno de sus familiares, contó que acudió a la vivienda tras recibir aviso de su abuela por la ausencia de ambas y que las vio muertas desde una ventana. En medio del impacto, pidió justicia por lo sucedido.
Según las informaciones ofrecidas, la casa estaba cerrada con candado y en su interior se observaron un colchón ensangrentado y rastros de sangre en varios puntos, elementos que deberán ser examinados por las autoridades. Un familiar cercano de las víctimas, identificado como “Timamá”, figura como principal sospechoso del doble crimen y fue detenido en la comunidad de Las Cañitas, en Villa Jaragua. Mientras los residentes expresan indignación y preocupación, el caso deja una demanda central: que la investigación ofrezca resultados verificables y explicaciones claras ante un hecho que ha estremecido a la comunidad.
