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Nuevo recorte al financiamiento partidario reactiva dudas sobre transparencia y equidad en la política dominicana

mayo 10, 2026 · Redactor
Nuevo recorte al financiamiento partidario reactiva dudas sobre transparencia y equidad en la política dominicana: puntos clave
Foto: acento.com.do

La reducción de 52 % a los fondos que, según el texto, debían alcanzar RD$ 3,355 millones y quedaron en RD$ 1,620.000.00, junto al anuncio de una nueva rebaja de 50 %, coloca a los partidos en apenas 24 % de lo previsto por la ley 20-23.

El debate en República Dominicana sobre el financiamiento político vuelve a poner bajo la lupa las decisiones del poder respecto de unas reglas que inciden en la competencia democrática. El texto subraya que el financiamiento público a los partidos no es una rareza local, sino una práctica extendida en América Latina asociada con la transparencia y la equidad, en un escenario donde las reformas electorales han procurado frenar los riesgos de corrupción.

Con apoyo en Daniel Zovato, el artículo señala que el aumento del costo de las campañas y la necesidad de sostener estructuras partidarias de manera permanente han llevado a las organizaciones a recaudar grandes sumas, muchas veces sin suficiente control sobre el origen de los recursos. En ese contexto, la reducción de 52 % a los fondos que correspondían a los partidos —de RD$ 3,355 millones a RD$ 1,620.000.00, según el subtítulo original— y el anuncio de una rebaja adicional de 50 % agravan una discusión institucional sensible: si los partidos terminan recibiendo apenas 24 % de lo que establece el artículo 224 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral 20-23, aumenta la presión para exigir vigilancia, rendición de cuentas y garantías de que la política no quede más expuesta al peso del dinero privado, al tráfico de influencias o al narcofinanciamiento.

Más que un simple ajuste presupuestario, el planteamiento deja ver un contraste entre el discurso de fortalecimiento democrático y una decisión que, según el propio enfoque del texto, puede debilitar la autonomía de las organizaciones políticas y reabrir riesgos que la legislación buscaba contener.