El rechazo del presidente ruso, Vladimir Putin, a la reunión directa que le propuso su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, llevó a Ucrania a aumentar la presión sobre Rusia con más ataques en su territorio, movimientos para alterar la dinámica del frente y una ofensiva diplomática más intensa sobre Moscú. En Ucrania, esa negativa no se interpretó como una sorpresa, sino como la confirmación de que la vía directa sigue cerrada mientras la guerra entra en una fase de mayor desgaste.
De acuerdo con el texto, muchos ucranianos consideran que la carta abierta de Zelenski estaba dirigida sobre todo a las élites rusas y a los socios internacionales de Kiev, incluidos Estados Unidos. Al mismo tiempo, el país se alista para una campaña veraniega intensa de ataques de largo alcance y combates duros en el frente, en medio de una percepción cada vez mayor de que una resistencia sostenida podría obligar a Rusia a rebajar sus objetivos tras más de 51 meses de invasión.
El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andri Sibiga, afirmó que Putin “perdió la oportunidad de salir de su guerra fallida” al rechazar conversaciones de paz directas. Tras el segundo ataque con drones de largo alcance en la zona de San Petersburgo en una semana, Sibiga sostuvo que Rusia acabará aceptando una solución diplomática, aunque en peores condiciones. El reporte agrega que el alcance de los ataques contra puertos, petróleo e infraestructura militar se ha convertido en un argumento central para Kiev. Además, un ataque ucraniano dañó el domingo un puente clave en Chongar, que conecta el sur de Ucrania ocupado con Crimea, según las autoridades instaladas por Rusia.
