La oposición de los residentes de La Cuaba a la instalación de un vertedero en El Aguacate sigue firme luego de más de cuatro años, en un conflicto que ha puesto en primer plano el impacto que la obra tendría sobre las familias de la zona. Los comunitarios rechazan que el relleno sanitario se levante a menos de un kilómetro de sus viviendas y afirman que la ubicación amenaza su salud y bienestar.
Aunque los munícipes admiten que hace falta un lugar para el destino final de los desechos, insisten en que no sea en esa comunidad. Su mayor preocupación se centra en el entorno hídrico del área: en el lugar donde se busca instalar el vertedero nacen los arroyos Fermín, Jurunela y La Pana, que desembocan en ríos y manantiales como Matua y, a su vez, en el río Isabela. Por eso advierten que una eventual contaminación del agua no solo afectaría a La Cuaba, sino también al Gran Santo Domingo.
La protesta volvió a hacerse visible este sábado, cuando decenas de munícipes participaron en una misa al aire libre en El Aguacate para pedir que se frene la instalación del vertedero. En la actividad estuvo la alcaldesa de La Guayiga, Mirtha Elena Pérez, «La Popy», quien respaldó a la comunidad y aseguró que, aunque una planta es necesaria para el manejo de los residuos sólidos, no está de acuerdo con que se ubique específicamente en La Cuaba. El caso mantiene abierta la exigencia de vigilancia ciudadana sobre una decisión con efectos directos en servicios, salud y recursos hídricos.
