BRASILIA. — La comparecencia del fiscal general de Brasil, Paulo Gonet, ante el plenario de la Corte Suprema no sirvió para cerrar la controversia: al contrario, volvió a poner de relieve la dimensión institucional de un expediente que involucra a un banquero detenido por fraude y a figuras de alto nivel en Brasilia. Gonet afirmó que nunca mantuvo una «relación de proximidad» con Daniel Vorcaro, aunque su intervención se dio en plena discusión sobre si debe abrirse o no una investigación contra el magistrado Alexandre de Moraes por su cercanía con el empresario.
La tensión aumentó después de que el juez André Mendonça insinuara que no compartió información de la Policía Federal con el Ministerio Público porque Gonet aparecía mencionado en la investigación. Mendonça hizo referencia a mensajes incorporados al expediente entre Vorcaro y el abogado Ciro Soares, señalado como posible enlace entre el banquero y el fiscal. Gonet restó importancia a ese intercambio, aseguró que carece de «ninguna relevancia jurídica» y sostuvo que fue la única comunicación indirecta entre ambos; además, admitió que coincidió personalmente con Vorcaro en un acto con otras autoridades en abril de 2024.
El episodio, lejos de disipar la polémica, confirma el contraste entre las explicaciones oficiales y una crisis político-judicial que no deja de crecer. Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master, está en prisión preventiva desde marzo pasado por un fraude millonario en el sistema financiero, en un caso que ya ha alcanzado a Gonet y a los jueces José Antonio Dias Toffoli y Alexandre de Moraes. La sesión extraordinaria convocada este martes en el Supremo volvió a situar bajo escrutinio la necesidad de controles, transparencia y rendición de cuentas en la cúpula institucional brasileña.
