El Ministerio de Medio Ambiente presentó una evaluación que, además de cuantificar en US$1,792 millones anuales el aporte de los ecosistemas marinos y costeros a la economía dominicana, deja en evidencia su deterioro y la urgencia de una respuesta pública con resultados verificables.
De acuerdo con el estudio, los manglares están en retroceso, los arrecifes muestran daños y alrededor del 70% de las playas presenta erosión. El hallazgo coloca sobre la mesa no solo el valor ambiental de estas áreas, sino también el costo económico y social de su degradación.
La información oficial aporta una referencia importante para la política ambiental, pero también abre preguntas sobre qué acciones concretas seguirá el Gobierno para proteger estos ecosistemas, cómo se financiarán las intervenciones y qué mecanismos de seguimiento y transparencia se aplicarán para medir avances reales.
En un contexto de presión creciente sobre la franja costera, la evaluación obliga a pasar del diagnóstico a la ejecución. El reto no es solo reconocer el problema, sino demostrar con metas, plazos e informes públicos que la protección de manglares, arrecifes y playas se traduzca en recuperación efectiva y no en otra advertencia sin consecuencias.
