Óscar Martínez, jefe de redacción de *El Faro*, afirmó que el gobierno de Nayib Bukele concentró el poder en El Salvador y dejó a la ciudadanía sin contrapesos efectivos, en un escenario que, a su juicio, debilita la oposición y reduce los espacios de fiscalización democrática.
Desde el exilio, el periodista sostuvo que la resistencia de periodistas, organizaciones de la sociedad civil y defensores de derechos humanos será determinante para enfrentar un modelo que considera insostenible en el tiempo. Su planteamiento sitúa el debate no solo en la figura de Bukele, sino en las consecuencias institucionales de una concentración de poder que limita el escrutinio público.
Martínez presentó esa lectura como una advertencia sobre los riesgos de normalizar esquemas políticos sin controles, en los que la ausencia de contrapesos termina afectando la capacidad de la ciudadanía para exigir rendición de cuentas. En ese marco, subrayó la importancia de que los actores sociales mantengan la vigilancia y la presión pública frente a cualquier intento de consolidar poder sin fiscalización.
La valoración del periodista se enmarca en el debate regional sobre los límites del poder ejecutivo y el papel de la prensa en contextos de tensión institucional. Su señalamiento sobre El Salvador pone el foco en la relación entre gobernabilidad, control democrático y garantías para el ejercicio del periodismo y los derechos ciudadanos.
