A cuatro días de los dos terremotos consecutivos que golpearon a Venezuela, la crisis continúa definida por una cifra que refleja la magnitud del colapso: más de 50.000 personas siguen siendo buscadas por sus familiares, mientras centenares de rescatistas del país y de otras naciones trabajan contra el reloj entre los escombros.
Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, han dejado hasta ahora al menos 1.450 muertos y unos 3.150 heridos. En ese marco, la respuesta anunciada por el poder se centra en la conformación de una comisión integrada por ministerios, universidades y especialistas para determinar si las edificaciones afectadas pueden habitarse y revisar la infraestructura vial, incluidos puentes y caminos elevados.
Delcy Rodríguez, presidenta encargada, informó por la televisión estatal que esa comisión presidencial ya está en funcionamiento para verificar “las condiciones de habitabilidad” y establecer si las personas pueden regresar a sus hogares. Sin embargo, con decenas de miles de personas aún buscadas por sus familiares, la emergencia sigue poniendo el foco sobre la capacidad de respuesta institucional y sobre la distancia entre los anuncios oficiales y la realidad que impone la tragedia.
