El desmantelamiento de dos plantaciones de presunta marihuana en zonas montañosas de Azua dejó al descubierto una operación de escala considerable en una región donde, según las propias autoridades, ya existían labores de inteligencia, reconocimiento, vigilancia aérea y terrestre, además de seguimiento derivado de decomisos anteriores. En total, la DNCD, el Ministerio Público y equipos de la Policía Nacional, la Armada y la Fuerza Aérea ocuparon 5,364 plantas, junto a 5,520 en proceso de germinación, así como equipos para procesamiento y empaque. Una mujer fue arrestada.
Los operativos se realizaron de forma simultánea en Las Lagunas y La Barranca. En la primera zona fueron incautadas 2,611 plantas, además de radios de comunicación, celulares, un cartucho de escopeta, bombas de fumigación, herramientas e insumos químicos. Durante esa intervención, las autoridades informaron que varios individuos, entre ellos haitianos y dominicanos, huyeron al notar la presencia de las unidades actuantes. Más tarde, en La Barranca, fueron localizadas otras 2,753 plantas, así como sacos, tanques con el vegetal, una balanza, una planta eléctrica, fundas para embalar y una selladora.
El caso, presentado como resultado de una labor continua de inteligencia y seguimiento estratégico, también expone la persistencia de estructuras de cultivo y procesamiento en áreas de difícil acceso de Azua. Ese contraste entre vigilancia previa y la magnitud de lo encontrado vuelve a colocar el foco en la necesidad de fiscalización permanente y de explicaciones sobre la capacidad real de prevención y control en territorios donde las autoridades admiten antecedentes de decomisos.
