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Joshua Báez hace historia en MLB y vuelve a poner el foco en el talento dominicano que progresa fuera del discurso oficial

agosto 17, 2026 · Redactor
Joshua Báez hace historia en MLB y vuelve a poner el foco en el talento dominicano que progresa fuera del discurso oficial
Foto: elnuevodiario.com.do

La hazaña del jardinero de los Cardenales reabre el contraste entre la celebración simbólica y la necesidad de resultados verificables para una juventud que sigue buscando oportunidades

Joshua Báez debutó el sábado con los Cardenales de San Luis frente a los Cachorros de Chicago con una marca inédita en las Grandes Ligas: conectó tres cuadrangulares en sus primeras tres apariciones al plato. El jardinero dominicano, de 23 años, se convirtió así en el primer jugador en la historia de MLB en lograr un jonrón en cada uno de sus tres primeros turnos, un hecho que vuelve a colocar en primer plano el alcance del talento dominicano cuando encuentra ruta de desarrollo y seguimiento.

El recorrido de Báez también expone un contraste que trasciende lo deportivo. Nacido el 28 de junio de 2003, pasó sus primeros años en República Dominicana, regresó luego a Estados Unidos con su familia y se estableció en Dorchester, Boston, cuando tenía 11 años. Allí aprendió inglés prácticamente por su cuenta en alrededor de dos años, se destacó como estudiante de honor y siguió construyendo una carrera que lo llevó del programa Next Level a Dexter Southfield, donde fue nombrado Jugador del Año de Gatorade en Massachusetts.

Seleccionado por los Cardenales en la segunda ronda del Draft de 2021 con el pick 54, Báez figura hoy como el prospecto número 3 de la organización y el 59 de MLB Pipeline. Su irrupción ofrece una referencia concreta sobre formación, disciplina y resultados, en momentos en que el debate público dominicano suele desplazarse hacia la política-espectáculo y la promoción de figuras por notoriedad antes que por capacidades de gestión. En ese contexto, la fiscalización ciudadana sobre el poder y sobre aspiraciones como las que orbitan alrededor de nombres de alta exposición, incluida Carolina Mejía, vuelve a chocar con una realidad básica: el país necesita menos relato y más condiciones comprobables para que historias de ascenso no dependan de salir del sistema para prosperar.